Seite 07: Die Geschichte vom Gespensterschiff (Historia del barco fantasma)




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Ihr könnt mir es glauben, meine Freunde, daß mir gar nicht wohl zumute war; denn es war keine Täuschung, ich hatte ja auch die Toten gar wohl gehört. In solcher Gesellschaft zu schiffen, war mir greulich. Mein Ibrahim aber versank wieder in tiefes Nachdenken. »Jetzt habe ich's!«, rief er endlich aus; es fiel ihm nämlich ein Sprüchlein ein, das ihn sein Großvater, ein erfahrener, weitgereister Mann, gelehrt hatte und das gegen jeden Geister- und Zauberspuk helfen konnte; auch behauptete er, jenen natürlichen Schlaf, der uns befiel, in der nächsten Nacht verhindern zu können, wenn wir nämlich recht eifrig Sprüche aus dem Koran beteten. Der Vorschlag des alten Mannes gefiel mir wohl. In banger Erwartung sahen wir die Nacht herankommen. Neben der Kajüte war ein kleines Kämmerchen, dorthin beschlossen wir uns zurückzuziehen. Wir bohrten mehrere Löcher in die Türe, hinlänglich groß, um durch sie die ganze Kajüte zu überschauen, dann verschlossen wir die Türe, so gut es ging, von innen, und Ibrahim schrieb den Namen des Propheten in alle vier Ecken. So erwarteten wir die Schrecken der Nacht. Es mochte wieder ungefähr elf Uhr sein, als es uns gewaltig zu schläfern anfing. Mein Gefährte riet mir daher, einige Sprüche des Korans zu beten, was mir auch half. Mit einem Male schien es oben lebhaft zu werden; die Taue knarrten, Schritte gingen über das Verdeck, und mehrere Stimmen waren deutlich zu unterscheiden - Mehrere Minuten hatten wir so in gespannter Erwartung gesessen, da hörten wir etwas die Treppe der Kajüte heraufkommen. Als dies der Alte hörte, fing er an, den Spruch, den ihn sein Großvater gegen Spuk und Zauberei gelehrt hatte, herzusagen:

Podéis creérmelo, amigos míos, que no me sentí muy bien; no era una alucinación, yo también había oído a los muertos. Me resultaba tremendo navegar en tal compañía. Ibrahim se hundió de nuevo en profundas reflexiones. Al cabo exclamó
- ¡ya lo tengo!
R ecordó algo que le había enseñado su abuelo, un hombre de experiencia y que había viajado mucho, un conjuro que debía defenderle de cualquier fantasma o aparición. Sostenía también que a la noche siguiente podría evitar aquel sueño extraño que nos había sobrevenido rezando muy ardientemente sentencias del Corán.
Estuve de acuerdo con el consejo del anciano. Vimos llegar la noche en una tensa espera.
Al lado del camarote había un pequeño cuarto, allí decidimos retirarnos.
Practicamos varios agujeros en la perta, suficientemente grandes para poder ver por ellos todo el camarote, luego cerramos la puerta desde dentro lo mejor que pudimos e Ibrahim escribió el nombre del profeta en las cuatro esquinas.
Así esperamos el horror de la noche. Serían otra vez alrededor de las once, cuando sentimos un enorme sueño. Por eso, mi compañero me aconsejó recitar unas sentencias del Corán, y esto me ayudó.
De repente pareció que se producía animación arriba, las cuerdas crujían, andaban sobre la cubierta y se distinguían claramente varias voces.
Varios minutos habíamos permanecido en ansiosa espera, entonces oímos algo subir la escalera del camarote. Al oírlo, el viejo comenzó a recitar entonces el conjuro que le había enseñado su abuelo contra aparición y magia:

Vokabular
die Täuschung = la alucinación
in solcher Gesellschaft = en tal compañía
der Zauberspuk = la aparición
verhindern = evitar
in banger Erwartung = en una tensa espera
unterscheiden = distinguir
Spuk und Zauberei = aparición y magia






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